Correr maratones puede hacerlo más inteligente

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Ciertamente han existido  muchas  personas muy inteligentes, quienes fueron también deportistas activos. Por ejemplo, Alan Turing, conocido por descifrar el código Enigma, también fue capaz de correr un maratón en tan sólo dos horas y 46 minutos. Casi se clasificó para participar en los Juegos Olímpicos de 1948 en representación de Gran Bretaña.

El secreto se encuentra en una proteína

Los investigadores del Institute for Biological Studies de California (Instituto Salk para Estudios Biológicos) descubrieron que una proteína llamada receptor gamma relacionado con el estrógeno (Erry) controla la energía necesaria para el funcionamiento de los músculos y el cerebro. Esta proteína es responsable de aumentar el suministro de sangre a los músculos. También se la ha asociado, en pruebas con ratones, con la función de duplicar la capacidad de correr, y  convertir grasa en energía con alta eficiencia.

Además, los investigadores ahora saben que Erry juega un papel en el control del proceso de metabolización del azúcar en el cerebro. Encontraron que cuando las neuronas suministraron poca cantidad de Erry, no  funcionaron de manera óptima, lo que podría obstaculizar el proceso de la memoria.

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“Se trata de recibir la energía donde se la necesita, en las plantas de energía  del cuerpo “, explicó el profesor Ronald Evans, director del Instituto Salk para Estudios Biológicos en California. “El corazón y los músculos necesitan una oleada de energía para llevar a cabo el ejercicio y las neuronas necesitan una oleada de energía para formar nuevos recuerdos.”

Erry y su relación con la inteligencia                       

En un estudio,  los ratones que corrían  sin Erry fueron capaces de mantener el movimiento, el equilibrio y la visión normal. Sin embargo, tuvieron muchas dificultades  para  aprender a nadar a través de un laberinto de agua. También demostraron tener una capacidad  muy reducida para recordar el laberinto en pruebas posteriores.

Asumimos que Erry hizo lo mismo en todo el cuerpo “, afirmó el profesor Evans. “Pero nos enteramos de que es diferente en el cerebro.”

Los resultados del estudio mostraron que Erry activa vías para quemar grasa que se encuentran en los músculos, similares a  las vías encargadas de  quema azúcar, que se encuentran en todo el cerebro.

“Lo que encontramos es que a los ratones con bajos niveles de  Erry son básicamente estudiantes muy lentos”, dijo el líder y co-autor correspondiente Liming Pei, profesor adjunto de Patología y Medicina de Laboratorio de la Universidad de Pennsylvania, Escuela de Medicina de Perelman. “En la variación de los niveles de Erry también podría estar el origen de las diferencias que existen en las formas de aprendizaje  de cada humano.”

“Todos tienen la capacidad de aprender” dijo Pei. “Pero algunos aprenden y memorizan de forma más eficiente que otros, y creemos que se debe a cambios en el metabolismo del cerebro”

Se necesitan más estudios

Los investigadores creen ahora que se podrían encontrar un posible tratamiento para los trastornos de atención y aprendizaje si se continúan investigando los procesos metabólicos de las neuronas. También es posible que los procesos de aprendizaje se pueden mejorar por el aumento de los niveles de Erry, tal como lo hace mediante la mejora de la función de los músculos.

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